Voces desde el más allá de la historia

domingo, 19 de febrero de 2017

Pedro de Répide y los secretos de Isabel II





El 16 de febrero pasado se cumplieron 69 años de la muerte de Pedro de Répide, cronista de la Villa de Madrid y autor de muchos libros. Destaco entre ellos Isabel II reina de España, publicado por Espasa Calpe en 1932. Fue mi primera referencia mucho antes de plantearme siquiera una investigación sobre el asesinato de mi tatarabuelo Federico Puig Romero y su posible conexión con la supuesta paternidad de Alfonso XII, achacada al oficial de ingenieros Enrique Puigmoltó y Mayans por los autores basados en la rumorología sobre ello lanzada desde el mismo entorno de la reina Isabel II.


Isabel II anciana.

Pedro de Répide fue llamado por la ex Isabel II en 1900 a su palacio de Castilla en París para encargarse de su biblioteca y ejercer de secretario. Ya setentona y en el exilio desde 1868, apenas le quedaban cuatro años de vida en los que Répide, ejerciendo de su amanuense y redactor de cartas tuvo oportunidad de enterarse de parte de la información que escribió años después en su biografía sobre esta reina, donde no disimula el aborrecimiento que le inspira. No queda clara la conexión entre ambos (no hay que pensar nada raro dada la edad de la ex reina y la homosexualidad de Répide) que propició la oferta de este puesto de confianza a Répide, cuya leyenda negra sobre su nacimiento, en 1882, fomentada por él mismo, dio  pie a conjeturas escabrosas como  que era hijo de Isabel II y un eclesiástico…

Répide fue el primero en ponerle nombre al misterioso joven de quien se rumoreaba era el padre de Alfonso XII: Antonio Puig Moltó. Es decir, añade a la incorrección de los dos apellidos en lugar de uno compuesto, un nombre que en nada se parece al real, Enrique Puigmoltó y Mayans. De citarse a este enigmático joven de modo abreviado, con nombre y primer apellido, sería Antonio Puig, curiosamente el nombre del tío de Federico Puig Romero. Quién sabe si de ahí pudo venir el dato aportado por Répide, que describe además a ese joven como frágil y enfermizo debido a  la tuberculosis. Este dato no encaja en absoluto con la realidad pues Enrique Puigmoltó era de naturaleza robusta y nunca padeció esta enfermedad, que sin embargo sí padecieron dos hermanos de Federico Puig Romero, y más adelante varios nietos de este.

Benito Pérez Galdós.

¿Le aportó estos datos erróneos a Répide la misma Isabel II para despistarle? Igualmente toreó al escritor Benito Pérez Galdós, que tras entrevistarse con ella en 1902 no logró sacar nada en claro. Los secretos que ella quería guardar nadie los sabía. Y un secreto a voces como el de Puigmoltó fue un rumor deliberado que permitió permanecer en la sombra a su supuesto padre Federico Puig Romero. Pero el asesinato de Federico en 1866  encubierto por Isabel II no fue un secreto,  preocupando demasiado a ella y su dinastía disfrazar las auténticas circunstancias de la conspiración de que fue objeto, como se desvela en Voces desde el más allá de la historia.